Jorge Alí Triana ambienta el Coronel no tiene quien le escriba con la estética faulkneriana

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El montaje teatral de la Obra de García Márquez El coronel no tiene quien le escriba, una creación del Teatro Colón bajo la dirección del veterano director Jorge Alí Triana y adaptación de su hija Verónica con la estética faulkneriana. Eso sugiere nuestro registro fotográfico durante su única función en el Teatro Santa Marta. Montaje y presentación impecables y lo mejor: el público samario con sus aplausos para el elenco incrementados cuando aparece al final su director Jorge Alí Triana que con su gesto de la mano en el pecho lo dice todo.

Conocida es la historia del Coronel Aureliano Buendía, veterano de guerra que espera su pensión, la que nunca llegará, tema faulkneriano del destino ineludible. Mencionar a Fauklner es obligatorio, al menos pensar en lo que pensaba García Márquez en París, conocida su admiración por William Faulkner en su época de feliz indocumentado, es inevitable al hablar de la estética creada para su versión teatral; y para ello citamos a Mario Bennedetti.

Mario Benedetti

«Creo, y más de una vez lo he afirmado, que la obra maestra de García Márquez se llama El coronel no tiene quien le escriba». La segunda novela del maestro colombiano es una historia de injusticia y violencia: un viejo coronel retirado va al puerto todos los viernes a esperar la llegada de la carta oficial que responda a la justa reclamación de sus derechos por los servicios prestados a la patria. Pero la patria permanece muda… En «El coronel no tiene quien le escriba», el autor se alejó del barroquismo faulkneriano de «La hojarasca», y se acercó a la economía expresiva, con un estilo más puro y transparente.

La obra

Encerrado en su habitación esperando el cheque de El espectador decidió recrear la historia del Coronel Aureliano Buendía. La sola lectura del texto, nos trae la famosa frase del Nobel sobre su capacidad de sentir el caribe hasta con los ojos vendados: Su aire pesado, sus olores y suponemos el rumor de los murmullos callejeros, una banda sonora en el fondo del imaginario caribe. Sus colores que en el caso del montaje son sutiles acentos; tal vez el único color casi fosforecente lo tiene el cuadro del Sagrado Corazón. La atmósfera es tétrica de lluvia impecable -como la que vivimos este fin de semana en la región con tormentas eléctricas- La incertidumbre de un paisaje monocromo de tormenta recreado con lujo por el equipo de efectos especiales del teatro con ráfagas lumínicas y sonoras. Definitivamente el color en la presentación en el Teatro lo puso el público asistente.

©Foto @agendasamaria

¿Dónde estan los colores vibrantes del caribe, en la tribuna que asiste a la obra ? la que produce un aplauso sostenido y cálido que se incrementa por contagio y se escucha como el ventarrón que se aproxima en la hojarasca y arrastra todo.

La geometría del diseño espacial con alto contraste resalta el tono de misterio que subyace en los diálogos breves y acordes a lo mencionado en la reseña citada: En «El coronel no tiene quien le escriba», el autor se alejó del barroquismo faulkneriano de «La hojarasca», y se acercó a la economía expresiva, con un estilo más puro y transparente.

¿Son así de dramáticas las tormentas en el caribe, o se asemejan a las del Río Missisipi de Faulkner?

Los elementos de utilería lo enfatizan, el diseño y puesta en escena de estos, recrean callejones oscuros, y otra vez la ausencia de color en las vestimentas masculinas cuando no de lino blanco, con sombreros típicos de escena gansteril. El blanco es la vida, la ropa del Coronel, su calzado clásico de una época aristocrática. El dramático luto de la esposa -protagonizada por Laura García- y el ambiente de represión política con un toque de queda permanente, dramatiza visualmente la ya clásica soledad en los espacios macondianos. Una vida compartimentada -los módulos de escenografía, rejas que aprisionan, dependen de la iluminación del instante representado.- Ese fue el caracter que imprimió el director Jorge Alí Triana, o eso vimos fotográficamente.

©Fotos @agendasamaria

El desfile con los paraguas bajo la lluvia es la estética que resalta el teatro Colón y que nuestro lente captó con diferente perspectiva, se resalta ese ambiente de misterio recreado en la obra. El diseño del vestuario para un conglomerado urbano, muy atemporal y con acentos no solo de leve color, sino de caracteres masculinos matizados por «el paraguas para ver el firmamento», personajes de lentes oscuros, sombreros con guiños de género western y el caracter caribe con frases lapidarias, lo que se enfatiza en la frase final… Cuando comienzan los aplausos.

©Foto / Con esta imagen el Teatro Colón presenta el ambiente que describimos

Todo se desenvuelve tan rápido como el vertigo de la lectura a que obliga García Márquez, recreado magistralmente por el director Jorge Alí Triana con un montaje escénico acorde, el que nos resumió perfecto el periodista Edgar Tatis Guerra -autor del artículo de página completa del Hoy Diário del Magdalena sobre la obra y sobre Laura y su libro- : «De inicio a fin, la extraordinaria puesta en escena no permitió ni una sola distracción»

En el caribe, tanto en el de Gabo como en el de Faulkner, los diálogos marcan la urgencia de vivir el instante y por ello no se puede vender el reloj, se siente el hambre y la angustia de la esposa, mientras el Coronel sabe que el gallo, símbolo del recuerdo y del peligro que ya marcó el destino de los protagonistas con la muerte violenta de su hijo en la gallera por causas políticas y así el gallo es la opción salvadora.

La acústica del Teatro envuelve con presencia; destaca un sonido de alta gama ecualizado para el espacio. Es a nuestro juicio lo mejor de la restauración del teatro Santa Marta a la hora de vivir una representación. Manejada con excelencia desde el diseño original de la producción de la obra, hasta su puesta en marcha con el personal técnico local.

Una de las características del teatro es el diseño de los camerinos y en ellos se vivió -suponemos dada la respuesta del público- toda la energía de la presentación. Es la historia que falta por contar; la emoción de actores y realizadores ante la respuesta del público samario con su agradecimiento a Jorge Alí Triana y por extensión al elenco.

En nuestra entrevista con la actriz protagonista Laura García que precedió esta publicación averiguamos sobre el efecto sanador del arte escénico en el Teatro Colón ya que fue la obra con la que se retomó la actividad del Teatro Colón luego de las restricciones de la pandemia. (129 Años del Colón)

El actor protagonista

Germán Jaramillo

Darío Henao, el decano de Humanidades de la Universidad del Valle en charla con Germán Jaramillo; sobre el montaje de la obra y sobre su nuevo proyecto teatral.

Ver en La Palabra de Univalle- Germán Jaramillo

“Esta es la primera vez, en mi opinión, que una obra novelística transformada al teatro se convierte en el primer poema dramático del teatro colombiano moderno” Germán Jaramillo

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Agenda Samaria

Realizador radial, inmerso en la cultura digital y apasionado fotógrafo. Entrevistas y contexto en Agenda Samaria; lo que en ellas se trata refleja particular interés en el desenvolvimiento de las actividades culturales en la ciudad y en la región caribe. Bienvenido!
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