Reformar el SINA ¿Cómo se refleja localmente?

Razones económicas, ruedas sueltas y al final la competitividad en la gestión del Sistema Nacional Ambiental lo perfilan como una gran estructura que en la hora de la verdad no permite fluir los capitales de inversión ni puede proteger el ambiente como debiera.

El Señor ministro del ambiente ha dado pasos anunciados sobre la necesidad de adecuar las leyes ambientales con la posibilidad de no frenar los proyectos de inversión y esto se entiende como dejar fluir iniciativas que permitan generar los ingresos necesarios para sintonizar al país en la posibilidad de explotar sus recursos energéticos principalmente, sin deteriorar el ya maltratado ecosistema.

Lo expresó claramente en momentos de crisis cuando el Foro Nacional Ambiental se reunió en Santa Marta para examinar soluciones urgentes en torno a la Ciénaga Grande de Santa Marta, escenario en el cual se debatió sobre el papel de la Corporación del área;  se escuchó a los pescadores y a la academia, de lo cual surgió la declaratoria de emergencia que al poco tiempo decretara la Gobernación del Departamento.

Como antesala al 2017, regresó a la ciudad para trabajar de la mano con la Gobernación y Corpamag en la definición de acciones concretas sobre reforestación y ultimando detalles sobre acciones en la Ciénaga Grande.

Hoy los cambios apuntan en lo nacional en la misma dirección: Volver eficiente y de aplicación efectiva lo que está en el papel , la normatividad de la letra menuda, reformando su operatividad en la práctica.

Lo planteado en el editarial del diário El Espectador este domingo es más de lo mismo a una sola voz:

Acuerdos adquiridos por el país y soluciones a la vista como los bonos de carbono, la única compensación para «castigar o permitir» -según se mire la herramienta financiera- la utilización de recursos no renovables y cuyos efectos vemos en la práctica en cualquier lugar del planeta.

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Para ello basta el ejemplo de Santa Marta que se hace evidente por la llegada masiva de corrientes turísticas y el colapso del sistema de alcantarillado, que coíncide hasta con el arribo de cruceros a la ciudad-.

O el creciente número de usuarios de servicios marítimos -hacia Playa blanca, Playa grande, El Acuario,en el Tairona- según cifras de la Capitanía de Puerto local.

Nada más patético puede servir de ejemplo para la comprensión del ciudadano que ve los efectos en su habitat y la aplicación de pañitos de agua tibia a la hora de plantear soluciones:

Suministro de agua potable, colapso financiero del sistema de prestación en el suministro de electricidad, sobrepoblación por alta demanda en alojamientos temporales. Los problemas de fondo a la hora de proyectar ofertas turísticas que los locales ya sentimos como sobreexplotación de los espacios y manifestado por Parques Nacionales ante la alta demanda de ingreso al Parque Nacional Tairona.

Es indudable que un sistema como el SINA debe estar por encima de cualquier otra consideración, lo que ya desborda el escenario de posibilidades de paises cuya unica ventaja competitiva estaría en conservar lo verde, en ser pulmón global y optimizar la conservación como un ejemplo de convivencia y argumento: Vendemos paisaje y la posibilidad de conservarlo o seguimos en la ilusión de un crecimiento insostenible.

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Agenda Samaria
Realizador radial, inmerso en la cultura digital y apasionado fotógrafo. Entrevistas y contexto en Agenda Samaria; lo que en ellas se trata refleja particular interés en el desenvolvimiento de las actividades culturales en la ciudad y en la región caribe. Bienvenido!

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