Reflexiones de Maribel Abello en La Quinta al presentar «Hasta ahora te creo»en el Día de la Mujer

©Fotos @agendasamaria

Una élite con pasado común identifica en «Hasta ahora te creo» el libro de Maribel Abello, presentado en La Quinta de San Pedro Alejandrino como homenaje en la fecha de celebración universal a la mujer por su directora, Zarita Abello. Con una visión reveladora propia se ve un retrato desde dentro y ello es una realidad mirada en detalle con respeto, con calidad de escucha y transmisión fiel de las aventuras de varias generaciones fundacionales que constituyen la esencia barranquillera y por extensión la samaria porque el origen es compartido con Santa Marta y así la narración toca el alma de ambas ciudades. El prólogo a cargo de Alberto Salcedo Ramos nos pone ante una obra narrativa de no ficción en términos de región.

Ver el entusiasmo samario alrededor de un evento sobre las letras del caribe rememora lo que fue la presentación ante la sociedad barranquillera en La Cueva, mítica cocina de trastoques de valores y su proyección en la sociedad, expandido por el grupo de Barranquilla como un movimiento de las letras, la plástica y el caracter de lo colombiano. En el escenario del Hay Festival en Cartagena dialogó con quien prologa la edición, el conocido cronista barranquillero, Alberto Salcedo Ramos. Entrevistada en todos los espacios periodísticos alcanzaron a reflejar las aventuras narradas en el relato. Lo que vivieron las samarias con Maribel fue de un carácter más íntimo, un encuentro familiar en el emblemático lugar donde Bolivar se despidió del mundo material.

Impresiones compartidas y solo separadas por un gran río además de un largo viaje en lancha por canales navegables de la ciénaga grande y zona del manglar, luego la carretera y el Ferry. Así se consolidó la estrecha relación entre Santa Marta y Barranquilla. Un comercio común en muchos frentes con fuertes lazos familiares. que compartieron y comparten un modelo de sociedad con caminos similares y conexión con el mundo: oportunidades en formación, oferta comercial y ambiente cosmopolita que imponía modas y marcaba tendencias. Actualmente se ejerce sobre estas dos urbes, la influencia de dos grandes vectores ambientales: La Ciénaga Grande de Santa Marta (CGSM) y el todo poderoso Río Magdalena; los problemas que allí se generan influyen en ambos centros urbanos, las soluciones deberían ser también compartidas. y consensuadas.

La sociedad del confort

Cuando se lee, conecta y es la misión del libro que acompaña. No imaginamos su lectura digital, válida también, pero las mujeres de la costa lo guardarán en versión física y la portada de AGUILAR se encarga de ello con un atractivo diseño visual que nos lleva al vértigo de una época feliz que salía de un conflicto para entrar al siguiente.

Esta condición Barranquilla-Santa Marta consolidó una ruta que atraviesa Ciénaga solo por el centro, donde no se ve sino una mezcla de primitivismo inicial inmerso en códigos de urbanistas, fotógrafos, cineastas e investigadores con rigor académico quienes registran cómo se mantiene la desigualdad nunca superada y solo contemplada por su ubicación estratégica vial en lugar de considerarse integralmente como región de corredores ambientales únicos en el planeta. Ese es el escenario, el marco existencial de las familias en el que aparecen las voces de las protagonistas de «Hasta ahora te creo» cuyo destino a andar se mezcló cual tutifruti, eso no lo dijo la autora, lo inferimos los asistentes al escucharla; la vida de inmigrantes que aportaron su visión empresarial y lo echaron a andar creando una pujante economía, gestionada en las posibilidades estratégicas de cercanía de puertos. En Santa Marta eso no sucedió, fue el florecimiento de la industria del banano con una dinámica diferente y sin liderazgo local, o de muy pocos empresarios locales.

Un relato con ritmo cinematográfico

Una sola voz, la de la actriz escritora y sobre todo periodista Maribel Abello hace desfilar, cual hábil titiritero, los personajes que describen su época, su forma de mirarla y responder a los retos de la existencia. Si este libro nos obliga a un ejercicio que examine la fuerza de los roles, lo hace de una manera divertida y a cuenta gotas, con la sensación de que nos administran en dósis calculadas un antídoto contra la estupidez de no ver la fuerza del amor y dejarse llevar por ella, por la fuerza del amor como ente femenino, porque soltarle el timón, cual amazonas combativas es el principal temor de la fuerza masculina.

Vencer ese dilema parece una constante de los tiempos y es en el caribe donde se sigue viendo, ahora representado en las danzas del carnaval, representado en el juego de las danzas, como en la del caimán cienaguero, igual en el baile como en los ritos de pareja socialmente exhibidos, el mejor ejemplo es el tango, especialmente la milonga un diálogo de energías con empatía una lucha de bailarines en la que solo se vale innovar en los pases del montaje. las damas se gozaban los preparativos para los bailes exclusivos del carnaval barranquillero cuando aprovechaban para relacionarse con el sexo opuesto y si les tocaba de parejo oficial, algo así como el edecan asignado, alguno que no daba la talla, lo safaban de una. Esa era la única oportunidad que las barranquilleras, y de paso las samarias, aprovechaban para sacudirse de la inquisidora sobreprotección paterna, las mamás no tenían voz en ese cuento y sí algo de complicidad, porque ellas también sintieron ese desfogue de energía liberadora que es el baile y también se escaparon para conectarse con su fuerza sensual.

El ritmo caribe que viene desde la diáspora africana asentada en el caribe antillano y traducida a la representación social de la danza, Leer a Maribel Abello es sentir, para el que lo vivió; e imaginar para el lector de hoy un mundo lleno de encantamientos que hoy significan bacanería, lo bailao nadie te lo quita,

Agotó existencias

A todo ello sabe el libro de Maribel Abello, relato de no ficción que retrata la vida de generaciones pasadas entrelazadas con las venideras por los dichos y apodos, baste el ejemplo citado en el libro cuando se necesitó hablar con cierta discrección durante la segunda guerra mundial del eje Roma-Berlín-Tokyo, claves de comunicación social para enmascarar todo lo que no se nombra pero todos entienden. Y en esa misma línea lo que significó el 9 de abril en Barranquilla, así como los cambios que ello dejó así en el fondo, aparecen los mismos protagonistas de siempre y frente a ellos la postura de la mujer.

Mi copia

La fuerza femenina y su condición de inferioridad es igual, aunque las repuestas difieren y considerar ello, es reconocer la creatividad del escenario barranquillero y el protagonismo inusual que tuvieron los personajes que retrata Maribel, los que marcaron su propia vida y posterior formación como periodista y su despliegue como actriz de televisión.

Una época en donde el caribe se parecía más a lo que vieron y vivieron y además registraron los iluminados representantes de las letras y el arte del caribe que se refugiaron en La Cueva. ¿Cómo reaccionaron en la práctica cotidiana las encargadas de aterrizar la vida enfrentando la subvaloración de su potencial existencial las mujeres en esta región del mundo? Es el eje de observación sobre el que se desliza el trabajo de Maribel Abello, presentado con el subtítulo «Más de un siglo de mujeres, inmigración y amor»

La prensa

Mientras la autora examina las duras condiciones a las que se vieron sometidas a  lo que marcaba su destino y del cual no se podían desplazar ni un poquito. Se plantearon los retos y la forma de adoptarlos creativamente por las mujeres protagonistas del relato HASTA AHORA TE CREO. En ese teatro con tintes de comedia se ve desplegada la autenticidad del talante femenino que nos rodea, práctico sin divagaciones existenciales y con una lucha interior por defender ese instinto de vida.

Encuentro de disciplinas

Hasta ahora te creo, habla sin mencionarlo del eterno retorno en varias claves narrativas donde el rigor periodístico es garante de la autenticidad en el relato y también plasma la incertidumbre manifiesta en el presente siglo XXI, que no existía durante la época de lo narrado: cuando los sucesos se presentaban y la opción era responder rápido y con sentido común. Eso no sucede hoy y estamos ante futuros inciertos y poco atractivos. De nuevo está el interrogante de cómo enfrentaremos ese necesario futuro: como una sola fuerza o se mantendrán las condiciones que crearon lo que somos, en las dinámicas caribe.

RELATIVO: Jesús Ferro Bayona en El Heraldo