Primera plana para La Sierra

El debate de fondo radica en la necesidad de tener normas claras que regulen proyectos urbanísticos en zonas de clara vocación ambiental pero que la presión por la demanda turística que atrae viajeros ávidos de paisajes exóticos quienes con su capacidad adquisitiva terminan invirtiendo en proyectos no regulados convenientemente y en el caso puntual de La Sierra la presión es enorme.

Otra vez primera plana mediática, esta vez global y es para La Sierra, antes fue para La Ciénaga Grande de Santa Marta, para el Parque Tairona, etc.

Ya no puede ocultar la incoherencia en el manejo ambiental que termina enfrentando el desarrollo, o la idea que tenemos de ello con la lógica de la supervivencia del entorno y por ende del nuestro como especie.

Precisamente la idea de belleza natural y que se siente al visitar La Sierra se puede deteriorar justo por la falta de visión.  Irónicamente nos sobrecoge su esplendor pero no contribuímos a su conservación.

El destino de cualquiera que pretenda adentrarse en su encanto, porque este atrapa y se intuye la armonía; esta se encontrará siempre y cuando la real intención de entrega al medio se apropie con el sentimiento de paz que el encuentro con la naturaleza da y no el afán de explotar este paraíso; es también el temor de los habitantes de la zona por la construcción que se adelanta en la vía hacia Minca y que deberá estar lista al finalizar 2015.

Todos los acercamientos respetuosos a La Sierra terminan adoptando una mirada sabia como la de los cuatro pueblos indígenas que han sabido armonizar la relación con la tierra, conocer sus ciclos y devolverle cuidando el delicado equilibrio de la extracción mínima de recursos necesarios para subsistir.

Ese manejo milenario se reinterpreta globalmente en documentales, exploraciones antropológicas y arqueológicas, todas ellas documentadas en la narracion del Museo del Oro Tairona Casa de la Aduana.

«Para la muestra un botón» dicho coloquial; el pasado 27 de marzo tuvimos el privilegio en la ciudad de ver antes de su estreno y lanzamiento oficial en Francia del documental «Mapa Incognito» una recreación cinematográfica de Jacques Arlandis quien reconstruye el viaje en 1893 de  Elisée Reclus por La Sierra Nevada de Santa Marta y una importante, si no la principal lección que nos puede dejar -por lo menos en esta coyuntura lo es- y es la apropiación del territorio desde todas las perspectivas posibles y necesarias para la convivencia global en una integración que conserva para usar sin deteriorar: Una lección de sostenibilidad.

La Carretera del Sr. Webers

El debate de fondo radica en la necesidad de tener normas claras que regulen proyectos urbanísticos en zonas de clara vocación ambiental pero la presión por la demanda turística que atrae viajeros ávidos de paisajes exóticos y a estos con su capacidad adquisitiva que terminan invirtiendo en proyectos no regulados convenientemente y en el caso puntual de La Sierra la presión es enorme.

Antes de publicar el comunicado-denuncia de Proaves, también hablamos con Ivón Alzate de Proaves para conocer detalles sobre la acción de los funcionarios y voluntarios alrededor de las acciones de Proaves el martes 31 de marzo con miras a detener las máquinas. La reacción de la prensa acompañó a Proaves en la denuncia y nuevamente estamos en el vórtice de la atención, en la primera plana mundial.

Los medios que estuvieron en el sitio dejan conocer la contraparte, o sea la voz del responsable por la construcción irresponsable -a nuestro criterio- que adelantó sin los permisos correspondientes el señor Webers. Eso lo aclara Corpamag en un twitt…

Vemos el pulso entre dos posiciones claramente diferenciadas y que para un espectador desprevenido muestran un accionar «por el derecho adquirido» derecho que alega por antiguedad y que un juez deberá dilucidar.

Por el otro la coherencia de un accionar «in situ» de una Fundación como PROAVES que ha mostrado con creces la imperiosa necesidad de realizar acciones de conservación que son avaladas por conservacionistas que comprenden y respetan la naturaleza y quienes viajan para solo admirar. No se llevan un pájaro sino en sus registros fotográficos o el solo placer de haberlos visto. Es bueno destacar que los observadores de aves coleccionan vistas de ejemplares como niños lo hacen con láminas de fútbol.

La colección de publicaciones que aumentan la disponibilidad de catálogos internacionales sobre aves endémicas es denominado turismo científico. Son viajeros añorados en todos lados y no solo compradores de paisajes exclusivos y experiencias pasajeras.

Para vivir La Sierra se debe respetar la visión de los antepasados pobladores que realizaron monumentales obras de ingienería con un diseño arquitectónico invisible pero efectivo a la hora de conectar poblaciones y asentamientos sabios y respetuosos del entorno; de eso se trata el debate y ojalá esa visión impere en la definición de normativas que comprometan zonas de necesaria conservación y ello pasa por la integración de las poblaciones que ya están en el entorno -incluido el Sr. Webers- .

Emisión Central del Noticiero CM& 31 de Marzo de 2015

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