Los invitados

Dos ilustres samarios integran esta programación especial, uno de ellos es el poeta, escritor, periodista e investigador José Luis Díaz-Granados, quien ha sobresaliendo como comentarista bibliográfico de Lecturas Dominicales de El Tiempo, ha sobresalido como presidente de la Casa Colombiana de Solidaridad con los Pueblos (1992-2000); presidente de la Unión Nacional de Escritores (UNE) (1996-1997).

Actualmente y desde 2013  es miembro del Consejo Nacional de Artes y delegado de la Ministra de Cultura ante dicho organismo. Entre los reconocimientos recibidos se destaca el Premio de Poesía “Carabela” (Barcelona, 1968); Premio Nacional de Periodismo “Simón Bolívar” (Mejor entrevista en prensa, 1990). Medalla de la Amistad del Consejo de Estado de Cuba (2001), Medalla de Honor Presidencial “Centenario Pablo Neruda”, otorgada por el Gobierno de Chile, 2004), Mención de Honoris Causa de la Universidad La Gran Colombia (2006).

En cuanto sus obras escritas, cuenta con una serie interesante de producción entre las que se destacan libros de poesía: El laberinto (1984), La fiesta perpetua. Obra poética, 1962-2002 (publicada por la Universidad del Magdalena en 2003), Poesía completa (3 tomos, 2015); en cuanto al género narrativa: Las puertas del infierno (1985, finalista del Premio «Rómulo Gallegos», 1987),  Los papeles de Dionisio (cuentos reunidos, (2015) y Las puertas del infierno y otras novelas (2015). Obra teatral: La muñeca nocturna (1996).

Complementa el dúo de invitados Adaulfo Mendivil Manjarrés, con 52 años de experiencia en restauración, además de ser  reconocido nacionalmente y en el exterior como uno de los mejores en su oficio, especialmente por la aplicación de su técnica y los sorprendentes descubrimiento que ha obtenido en cada obra restaurada.

Justo en La Quinta de San Pedro Alejandrino y con motivo de otra restauración descubre su vocación el maestro Mendivil quien luego de su etapa formativa en Europa al lado de importantes figuras del arte regresa a Colombia donde sus trabajos restaurativos develan no solo la belleza original de las obras sino que replantean la historia oficial conocida dando una nueva perspectiva. Además en su historia se conocen curiosos y reveladores detalles sobre el panorama del arte colombiano.

Su accionar en Colombia en el campo de la Restauración de Arte estuvo como Catedrático de la facultad de Artes de la Universidad tadeo Lozano de Bogotá y Curador de la Universidad Piloto; director también de la Galería la Rebeca de Bogotá, desde donde realizó un pionero y visionario proyecto de abrir la sala para habitantes de la calle y sectores populares.

Desde el 2016 ha retornado a la ciudad con el deseo de instalar el primer laboratorio de Restauración de Arte en el caribe colombiano y lo hará en su casa en el barrio Olaya Herrera de Santa Marta , el popular Pescadito.

Si la brisa lo trajo, además lo puso a trabajar y es así como durante 11 meses se consagró a organizar esa «desfragmentación» que sacará reluciente el mármol y seguramenete el espíritu de Bolivar que se esconde en la piedra recién reagrupada -integrada- como dice el maestro Mendivil: «No solo integra el pasado con el presente sino este con el futuro cuando se comprenda el sentido de la restauración profunda del patrimonio, especialmente el de esta estatua» Averiguamos si se ha realizado un trabajo de igual envergadura en algún monumento colombiano y su respuesta es No!.

Con su enriquecedora experiencia durante cerca de un año el especialista en restauración tuvo a cargo todo el proceso de salvar la escultura pedestre de El Libertador, ubicada en el centro del jardín de la Quinta de San Pedro Alejandrino.

Al respecto, explica que la escultura fue sometida a un proceso de restauración, realizado en cinco etapas, la primera de ellas fue la de investigación técnica, química y física. Luego la del proceso de curación de los elementos biológicos, seguida por la investigación física del mármol.

Posteriormente se dio la fase del proceso de curación, recuperación de las partes faltantes e integración de las fraccionadas y la limpieza química.   La última fase correspondió a la integración de las uniones de las partes fraccionadas, montaje en el pedestal y restauración final, realizada en el lugar de ubicación de la escultura.

Descubrimientos de piezas artísticas, como la obra “Retrato de Magdalena Ortega de Nariño”, de Joaquín Gutiérrez, la cual mantuvo oculto un secreto durante más de 200 años, la pintura “El Congreso de Angostura” autoría del artista venezolano Tito Salas, donada por el Gobierno de esta Nación al de Colombia en 1940, que se encuentra en el Palacio de Nariño, la cual mantuvo en la oscuridad a dos personajes.

Explica el restaurador Mendivil que para lograr  que la obra con medidas de  6,60 metros de largo con 3,90 de alto para que encajara en el espacio dispuesto, fueron “borrados” de estos dos personajes que allí aparecían en los extremos izquierdo y derecho: diputado militar y uno civil. Ambos fueron descubiertos por Mendivil, a quien la restauración le ha permitido recibir reconocimientos  como una Medalla Magna Cruz Antonio Nariño, tres Magna Cruz Bolivariana, además de un Honoris Causa.