Limpieza de playas y rondas de ríos

Impresiona la cantidad de basura que tapona rondas hidráulicas y que termina en el mar cuando no obstruyendo el sistema de alcantarillado.

Independiente de si es el trabajo coordinado que se debe realizar y que incluye campañas educativas, adquisición de terrenos en las cuencas para su definitiva protección; o la firme campaña de convencimiento para que se incremente el uso de bolsas no desechables para las compras habituales, ya en los almacenes de cadena se abandonan lentamente y algunos hiper mercados ya no las usan, el cliente debe llevar su propia bolsa.

Hay que mirar como se evita el uso de bandejas y vasos de icopor y no sabemos qué solución se puede adoptar sobre la venta del tinto callejero sin afectar el sustento de la gente -que son muchos y por toda la ciudad- quienes dependen de esta actividad.

La cultura de la bolsa plástica es habitual en las tiendas de barrio para «poquitos» de aceite, en bolsa plástica para bebidas gaseosas, para refrescos congelados conocidos aquí como bolis.

Vasos, platos, cubiertos desechables en restaurantes de comida rápida en las fiestas infantiles y eventos contratados.

Es la locura del consumo, pero impresionan las cifras de lo extraido del fondo marino, de los lechos de los rios, las toneladas de plástico y basura que mediante campañas lideradas por la comunidad y motivadas por asociaciones civiles o Fundaciones y últimamente por la Administración Distrital.

Es de tal magnitud el trabajo para reducir a un mínimo sostenible -si es que este existe-.

En el más reciente boletín de la Administración distrital da cuenta de la limpieza de 7 playas, todas de uso masivo.