En el marco de las celebraciones alrededor de la literatura macondiana durante la presente Filbo 2015, presentamos de nuevo la entrevista con el Ex-ministro Antonio Hernández Gamarra y ahora publicamos el texto de su conferencia dictada en Santa Marta en julio del 2014 y cedida en forma expresa a nuestro portal.

Las raíces, fuentes históricas y contexto humano personal del Nobel de Literatura colombiano, Gabriel García Márquez son los temas del Coloquio Literario, que sobre el escritor colombiano se hizo el 15 de julio de 2014 durante el segundo día del III Festival Cultural del Mar en las instalaciones del Banco de la República en Santa Marta.

ANTONIO HERNANÁNDEZ GAMARRA -participa en la entrevista Dina Ramos R.-

 

El coloquio tuvo como ponentes y conferencistas al ex ministro Antonio Hernández Gamarra quien presentó ‘Las raíces sabaneras de García Márquez’, en su charla, cuyo texto reproducimos ahora, señala algunas imprecisiones en la biografía de Gerald Martin.

La visión de los orígenes tanto en Sucre -por la familia paterna- como en la Guajira ‘Las raíces guajiras de García Márquez’ -la familia materna, tema tratado por el antropólogo Weidler Guerra Curvelo, gerente del Banco de la República en Riohacha y quien presenta este 25 de abril en el Museo Nacional en Bogotá, en el marco del homenaje a un año del fallecimiento de García Márquez y de la versión 2015 de la FILBO, dedicada por entero al mítico mundo garcíamarquiano de Macondo.

Texto de Antonio Hernández Gamarra

LA NIÑA GIME

Antonio Hernández Gamarra

Debo a recuerdos de mi infancia, a añejas conversaciones familiares y a una definición de Juan Gossaín, el recelo que me suscitan algunos pasajes de la biografía Gabriel García Márquez: una vida escrita por el inglés Gerald Martin.

Incredulidad que es párticularmenle intensa respecto a algunos de los rasgos de carácter que el documentado biógrafo le atribuye a Argemira García Paternina, la mamá de Gabriel Eligió Garcia y abuela del renombrado nobel.

Fundado en el hecho cierto de que Argemira García Patemina tuvo su primer hijo, Gabriel Eligió, el 1° de diciembre de 1901 cuando sólo contaba con 14 años de edad, Martin hace de ella el siguiente perfil:

«Argemira pasó la mayor parte de su vida en la ciudad ganadera de Sincé. Era lo que en la cultura hispánica solía llamarse una ‘ mujer del pueblo: Alta, escultural y de piel blanca, nunca se casó, pero mantuvo relaciones con numerosos hombres y dio luz a siele hijos ilegítimos de tres de ellos, en particular de un tal Bejarano (todos sus hijos llevaron su apellido, García). Sin embargo, su primer amante fue Gabriel Martinez Garrido, que entonces se dedicaba a la enseñanza, aunque era el heredero de una estirpe de terratenientes conservadores, excéntnco hasta rozar el desvario, había dilapidado casi toda su fortuna. Sedujo a Argemira cuando ella tenia trece años y él veintisiete. Por desgracia, Gabriel Martinez Garrido estaba ya casado con Rosa Meza, originaria de Sincé como su esposo» (1)

A partir de esa descripción Martin concluye que «hay razones para creer que Argemira fue uno de los prototipos de Pilar Ternera, un personaje central en Cien años de soledad» (2)

A partir de esa descripción que tendría su fundamento al recordar que una de laa primeras noticias que se tiene de Pilar Ternera en Cien años de soledad es aquella que dice; »se llamaba Pilar Ternera. Había formado parte del éxodo que culminó con la fundación de Macondo, arrastrada por su familia para separarla del hombre que la violó a los catorce años y Siguió amándola hasta ios veintidós, pero que nunca se decidió a hacer pública la situación porque era un hombre ajeno»; A lo cual hay que añadir que cuando conoció al segundo José Arcadio »había perdido en la espera la fuerza de los muslos, la dureza de los senos, el hábito de la ternura, pero conservaba intacta la locura del corazón» (4) y que además se le excluyó de la fiesta que se organizó para estrenar la pianola armada y afinada por Pietro Crespi, pues «Úrsula hizo una lista severa de los invitados, en la cual los únicos escogidos fueron los descendientes de los fundadores, salvo la familia de Pilar Ternera que ya había tenido otros dos hijos de padres desconocidos» (5)

Vistas así las cosas, y hasta aqui, la Argemira García Paternina del biógrafo Martin y Pilar Temerá parecen ser una y la misma. Sólo que es Pilar Ternera quien le da vida a la Argemira Garcia Patemina del aulor inglés, y no al revés, como paso a demostrar ahora.

En el lapso que transcurrió entre 1900 y 1950, año de su fallecimiento, tuvo Argemira García Patemina cuatro uniones maritales, de las cuales nacieron siete hijos; Gabriel Eligió García, hijo de Gabriel Martínez Garrido, Luis Enrique, hijo de Luis Alfredo Olivero; Benita, Julio y Ena, hijos de Santos Bejaraño (el tal Bejarano a que se refiere Martin), y Adán Reinaldo y Eliécer Carmelo, hijos de Adán Núñez.

Aunque desconozco la fecha de nacimiento de Luis Enrique, el segundo de los hijos, se sabe que entre el nacimienlo de Gabriel Eligió y el de la primera hija mujer, Benita, transcurrieron trece años, pues ella nació el 8 de julio de 1914, un año antes que su hermano Julio, quien nació el 8 de octubre de 1915. La segunda hija, Ena, mujer de especial belleza al decir de quienes la conocieron y según se constata en la fotografía que de ella publicó Silvia Galvis en su libro sobre la familia García Márquez, (6) nació el 10 de marzo de 1919 y murió el 7 de abril de 1946, según se lee en la placa de su tumba que aún se conserva en el cementerio de Sincé.

Los dos últimos hijos de Argemira García Patemina, Adán Reinaldo y Eliécer Carmelo, nacieron, respectivamente, el 24 de febrero de 1923 y el 31 de diciembre de 1927, según consta en las cédulas de ciudadanía que reposan en la Registraduría Nacional del Estado Civil. (7)

Mal puede entonces colegirse que las uniones maritales de Argemira García Patemina fueran producto de una vida social en extremo desordenada o de un deseo sexual irrefrenable del cual su hijo Gabriel Eligio se avergonzaba, según da a entender Martin. (8)

Tampoco es cierto, como dice Martin, que todos los hijos de Argemira García Paternina llevaran su apellido. De hecho, Reinaldo y Eliécer siempre llevaron los apellidos Núñez García y la primera de sus hijas fue conocida siempre como Benita Bejarano. Razones más que suficientes para anotar las inexactitudes contenidas en el árbol genealógico de la página 630 de la biografía que comentamos.

Aunque no tengo elementos de juicio precisos, dudo también que don Gabriel Martínez Garrido fuese el heredero de una estirpe de terratenientes conservadores que dilapidó su fortuna y, con los encantos de su dinero, sedujera a Argemira García Patemina, pues, según recuerdos de algunos allegados que he consultado por estos días, fue siempre un respetado maestro que ejercía la docencia, en Since y sus alrededores, montado a lomo de mula.

En el afán de hacer de Argemira García Patemina un retrato vivo de Pilar Ternera, Martin la pone a vivir »en una plazuela en una pendiente, alejada de la plaza principal, en una minúscula casa de madera de dos habitaciones pintada de blanco con techo de hojas de palma» (9)

En realidad, Argemira García Paternina vivió siempre —esta es una de las pocas cosas en las que tiene razon Martin— en el costado noroccidental de Ia Placita de la Cruz, como se ha conocido desde siempre en Sincé el sitio de peregrinación en donde cada 3 de mayo se reúnen los creyentes para celebrar el dia de la Santa Cruz.

La casa, que en efecto tenía techo de palma de vino y dos habitaciones, era tipica del Sincé de principios del siglo XX, pero con la particularidad de contar con una casita anexa, donde se daba alojamiento a los visitantes que venían de afuera. Por lo demas, hacia esquina con una calle sorda y por lo tanto mal podría estar situada en una pendiente.

En esa plaza, en cuyo centro aún se puede ver la cruz en argamasa de cemento que le da su nombre, durante algunos años se celebraron en el mes de diciembre las segundas corralejas del año y por tanto nada tiene que ver con el sitio de desolación a que se refiere el biógrafo.

Tratando, como muchos de sus contemporáneos, de administrar las monedas para satisfacer las aprermiantes necesidades de sus hijos, a Argemira García Patenina, como a Aureliano Segundo y a Petra Cotes despues del diluvio, le tocó celebrar misas de pobreza durante muchos de los años de su vida. Quizas ello, y los apremios del corazón, explica sus sucesivas uniones maritales. Lo que nadie puede poner en duda es la dignidad con que lleva sus penurias., las cuales vio aliviadas en sus últimos años con las notas de Morse que cada mes, en señal de reconocimiento y gratitud, le comunicaban de parte de sus hijos, un laconico: «Reclame giro». Noticia que llegaba de Barrancabermeja, a donde Benita, Julio, Reinaldo y Eliecer habían emigrado, como tantas otras gentes de las sabanas del viejo Bolivar, en busca de los mejores salarios que por esos tiempos allá pagaba la Tropical Oil Company.

Las imprecisiones de Martin son fácilmente documentables, y por ello es que su Argemira García Paternina es bastante diferente de la que vivió en Sincé durante toda la primera mitad del siglo XX y de la que he tenido noticias durante muchos años en conversaciones con mis hermanos y con sus nietos Garcia Merlano (los hijos de Julio. Garcia Bejarano, el abuelo de Martina García la renombrada actriz).

Pero si todos los hechos aqui referidos resultaran dudosos, voy a apelar a un argumento de autoridad para ahondar en detalle sabre los errores de Martin. Argemira García Paternina fue conocida siempre por sus allegados como «mamá Gime» (10) y por el resto de los mortales que vivimos en Sincé antes de 1950 como la «niña Gime», con título de distinción igual al de la niña María Galé, la niña Gilma Viña, la niña María Isabel Huertas y la, niña Toña Merlano, que fueron muy respetadas maestras en el pueblo durante la primera mitad del siglo XX.

Con mis de sesenta anos de edad, a todas ellas se les decia «niñas» porque en nuestros pueblos esa denominación no está referida a un período de la existencia sino a la consagracion de una aureola de respetabilidad social, como alguna vez escribio Juan Gossain. (11)

Es difícil pensar que una persona con las condiciones sociales que describe Martin hubiera alcanzado la distincion de niña. Si el afamado biografo de García Marquez tuviese razón, Argemira Garcia Paternina habria sido conocida corno «Argemira», y no como la «niña Gime», pues, como dice Mario Alario Di Filippo en su Lexicon de Colombianismos, «ña», era el tratamiento que se empleaba al dirigir la palabra a las mujeres del pueblo y a la servidumbre.

Habrá doctos que crean que estas precisiones al documentado trabajo de Martin sabre García Marquez son fruto del provincialismo de un lugareño. Lo cual sería cierto si esta nota esiuviese movida sólo por el afecto que une a mi familia con los nietos García Merlano de la «niña Gime»

Quiero anotar, sin embargo, que mi preocupacion va más allá. Lo que pienso es que, pese al prolongado trabajo de Gerald Martin, a las circunstancias sociales y económicas en que vivió la familia paterna de Gabriel García Márquez y, mas importante aún, a la influencia que en su obra unieron los mitos y las levendas de las antíguas sabanas del viejo Bolivar, le falta más investigacion y también más averiguamientos, si se quiere.

Notas

1 Martin Gerald GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ Una vida. Editorial DEBATE. Bogotá 2009. página 34

2 Martin, ibidem,página 637

3 Gabriel garcía Márquez. Cien años de soledad. Editorial Suramericana. Buenos Aires 1967. Página 31

4 García Márquez, ibidem, página 31

5 García Márquez, ibidem, página59

6  GALVIS SILVIA,Los garcía Márquez, Hombre nuevo Editores. Medellín , 2007

7 Debo fecha de nacimiento de benita Tulia Llanos de Argón, una de sus hijas. la fecha de nacimiento de Julio me fue suministrada por su hijo Julio garcía Merlano y la pesquisa sobre los datos de de la tumba de Ena fue realizada en Sincé por Elvia e Isabell Aguirre, quienes con especial diligencia corroboraron otras afirmaciones contenidas en esta nota.

8 Los términos exactos de martin al referirse a una conversación de gabriel Eligio garcía con Luisa Márquez dicen: «Aunque no podemos por menos dudar que la hiciera partícipe del historial de su propia madre en el terreno sexual, el hecho de que el hombre con el que acababa de casarse admintiera sus propias fechorías debió ser para ella una sorpresa supremamente desagradable». Martin, ibidem, página 54

9 Martin, página 88.

10 Martin, ibidem, página 88.

11 El artículo de Gossaín, titulado «teoría de los Caramelos y la inflación», que contiene esta definición fue publicado a principios de los años 70 en un semanario que se llamaba Economía y Negocios. Desafortunadamente, de momento no tengo su la referencia bibliográfica exacta.

RELATIVO

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Las raíces guajiras de Gabriel García Márquez

El Museo Nacional de Colombia programó para el jueves 23 de abril, a las 5:00 p.m., la conferencia Las raíces guajiras de Gabriel García Márquez, en la cual el antropólogo Wilder Guerra hablará sobre el universo social y religioso guajiro que se encuentra en las obras de Gabriel García Márquez.

En la producción literaria de Gabo, el lector puede encontrar alusiones a los sistemas míticos que perduran en la Guajira, como es el caso del conjunto oral wayúu. Además, brinda la posibilidad de analizar figuras de un universo ginocéntrico, como Úrsula Iguarán, examinar las asociaciones entre muerte y territorialidad, comprender la dimensión onírica de la vida y acercarnos a la noción indígena de amor más allá de la muerte.

El evento se inscribe en la iniciativa Gabo vive entre nosotros, del Ministerio de Cultura, con la que se busca conmemorar lavida y obra de García Márquez e invitar a los colombianos a que se acerquen a la obra donde dejó cifrada su inmortalidad: su escritura.

BIOGRAFIA

Antonio Hernández Gamarra

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La Moneda en Colombia

En las sociedades modernas la moneda es una mera convención social basada en la confianza y en principios económicos elementales. El dinero en sí carece de valor intrínseco, los agentes económicos lo aceptan a cambio de bienes que sí lo tienen porque existe la confianza de que más adelante les será aceptado de nuevo a cambio de otros bienes y servicios.

La banca central en Colombia: Banco Nacional (1880), Banco Central (1905), Banco de la República (1923)

Por: Hernández Gamarra, Antonio

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