«Mary Navarro, nos presenta dos piezas en metal de excelente factura» Con esta precisa descripción del Curador de la Exposición Escultores del Magdalena, Javier Mejía, presenta la participación de la única mujer en esta muestra, artista de una actividad constante y cuyo trabajo reciente se vio en Imagen Regional VIII del Banco de la República. Mary representa ese toque femenino que aterriza los escenarios, los contextualiza y es la voz de lo femenino caribe contemporáneo.

La obra de Mary para este encuentro de escultores es lo femenino, la forma; tal vez por ello lo bautizamos como «El molde femenino» porque lo femenino tiene un molde; social, familiar y últimamente un estereotipo comercial que empaqueta a la mujer en otro molde, ese sí deformador de identidades particulares.

El trabajo de Mary es una mirada tridimensional para dos componentes simultáneos: un corazón aterrizado y un aleteo interior constante para con sus alas volar hacia la libertad.

Mary Navarro reflexiona en voz alta sobre su obra

FemmeMary

Es la mirada obligada a lo femenino con los ojos de la admiración, primero por un diseño que encanta y seduce pero que en su forma y arquitectura significa la fortaleza de lo sutil, que solo requiere del silencio para alcanzar un estado de admiración que es lo más parecido al éxtasis. Pero tenemos que verlo con la mirada de Mary para entender ese mensaje que nos transmite su propuesta de lo femenino. Empaquetarlo en otro molde para presentarlo en lenguaje de arte, es ahora la intención de la artista en una época de discursos de feminismos activistas y de miradas ligeras.

Mary da un paso más adelante y  pone la atención en la compleja maquinaria de ingeniería que compone el cuerpo femenino: En esta oportunidad en su obra no hay humor ni sarcasmo, hay un manifiesto individual que clama respeto basado en el reto para descifrar ese encanto y sumergirnos en su magia que todo lo transforma.