Armero, un luto permanente: Tragedia ambiental narrada por Luz García

En 1985 Colombia vivió momentos aterradores: en lo político por la toma del Palacio de Justicia; y en lo ambiental cuando el volcán Nevado del Ruiz borró una población entera un 13 de noviembre que debería ser en lo sucesivo el Día de La Prevención.

portada
2a Edición de APIDAMA Editores

El libro ARMERO, UN LUTO PERMANENTE de la escritora Luz García es una experiencia de lectura muy fuerte y se constituye en el soporte para una comprensión integral de lo que sucedió después de la avalancha de lodo, piedras y todo lo que arrastró a su paso el descenso por el cañón de laderas que desembocan en Armero. Por allí se escurrió esa gran masa de lava, ceniza volcánica, capa vegetal, árboles y piedras que rodaron montañas abajo tras la violenta erupción del volcán que arrastró en primera instancia la laguna “natural” de El Sirpe y que represaba el agua en la altura, lo que multiplicó el caudal de material que se depositó finalmente sobre Armero, segunda ciudad del Departamento del Tolima.

El libro

El libro surge de la necesidad de asimilar un suceso que se lleva gran parte de la familia de la autora, fractura su memoria y se funde en la historia colectiva de una región.

Es una narración a partir de los recuerdos, una reconstrucción con testimonios -también decantados por sobrevivientes en la segunda parte del libro- y que a manera de comprobación completa la autora en posteriores entrevistas en sucesivas visitas y búsquedas por todo el país.  Completa así un mapa existencial de habitantes de Armero que compartieron el suceso: para ellos se presentó como el fin del mundo, de su mundo. Acabó con sus familias y puso a prueba la capacidad de reacción en el manejo de la emergencia en penosas jornadas de brigadistas -oficiales y voluntarios- que se conformaron sin unidad de mando clara y  son parte de la historia en la que el mundo ese 13 de noviembre puso la mirada en la que hasta ese momento, era un próspero conglomerado humano tolimense asentado en los vecindarios del Volcán Nevado del Ruiz.

El resto de colombianos nos despertamos con el testimonio de un piloto que al sobrevolar Armero, ya no lo vio: estaba sepultado por una gruesa capa de lodo y escombros y se lo contó a Yamid Amat: De la ciudad blanca no quedaba nada y en ese momento comenzó la cobertura para el mundo de lo que hoy 31 años después seguimos viendo conmovidos y sus dolientes reviven cada minuto de un tiempo que no tiene descripción lógica, simplemente sucedió.

Las escenas narradas se viven como una película de terror  cuando se desencadena una ola de sucesos cada vez de mayor gravedad en los cuales se manifestó lo mejor y también lo peor del género humano.

Con una narrativa literaria simple, directa, alejada de la pasión del protagonista -es también víctima- pues perdió parte de su familia en la avalancha y viajó a la zona en la búsqueda de sus familiares, como hicieron todos los “armeritas” que residían en distintos lugares del país y del mundo al conocer la noticia quienes se desplazaron a la zona y solamente llegar se constituyó en una aventura, todo una proeza-.

Narrarlo literariamente como ejercicio de desahogo inicial, revela a la autora su vocación de escritora y  la convierte en investigadora de las realidades humanas que evidencian situaciones que están pero no son visibles hasta que una visión de autor lo presenta claro como un hecho evidente.

En la tapa posterior el periodista Juan Manuel Ruiz Machado destaca “el nivel de agonía alcanzado en el relato. Y al tiempo pocas veces se logra describir una ilusión vital como la que acompaña a los sobrevivientes”

Lo que parecía tan obvio, revela sus detalles como una especie de apocalipsis que los sobrevivientes de Armero vivieron por adelantado hace 31 años justamente.  Hoy la experiencia se puede repetir en cualquier lugar del planeta por efectos del cambio climático que altera cualquier equilibro del ecosistema.

Se habla de 25.000 víctimas , innumerables heridos y  sobrevivientes que no acaban de entender un evento que les mostró una cara cruel de la existencia y sin embargo son un ejemplo del sentido de supervivencia, de su capacidad para renacer: el temple humano para asumir destinos insospechados.

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LA ESCRITORA

Luz García,la escritora hoy

Luz García, una enfermera que se convierte en escritora, se salvó porque se había venido para Santa Marta a vivir con su recién formada familia, esta ha sido su soporte emocional y le ha apoyado para que desarrolle su talento de escritora caracterizado por la precisión del lenguaje y el rigor periodístico de una narrativa atemporal donde el protagonista es el  lodo.

La tragedia de Armero tres décadas después, se ve como una reacción de fenómenos naturales.  En el libro se describe al lodo como un ente vivo, maligno en este caso, pero vivo como fuerza arrasadora y que cambia todo-.

Cielo y Luz sobrevivientes
Cielo -sobreviviente de Armero- con Luz -autora del libro-
Cielo Barragán es ingeniero de sistemas, reside en Santa Marta y siendo adolecente fue arrastrada por el lodo, agarrada de un colchón y protegida por él, no se explica como está viva y a su corta edad lo vivió como una experiencia  de no saber si estaba viva o muerta hasta que vio el panorama a su alrededor, ella era vida que surgía del lodo y otras tantas se fundieron en él. Ignora cuánto tiempo transcurrió y que distancia recorrió; cuando tuvo noción de realidad supo que había perdido parte de su familia: de su ciudad solo quedaba un mar gris de lodo.

LA AVALANCHA

Las causas a la luz de los conocimientos actuales, son claras, hoy se estudian y monitorean constantemente: la formación de lagunas de montaña que funcionan como una represa la potencia y capacidad de la energía liberada por el volcán nevado que ya en 1845 tuvo un evento similar, precedido de uno menor en 1595.

El solo potencial hídrico en toda la cuenca se vio incrementado a comienzos de la década del 70 recuerdan los agricultores de la zona cuando hubo inviernos prolongados -seis meses de lluvias continuas- mucho antes que se hablara del fenómeno del niño

La actual cartografía geomorfológica que  estudia los volcanes, permite generar un mapa de riesgo, especialmente útil en políticas de ordenamiento territorial -de clara  aplicación preventiva-

1985

Justo un año antes, en 1984, un deslizamiento de rocas -producto del efecto de  pequeñas explosiones de dinamita que practicaban montaña arriba mineros ilegales, sumado a la poca estabilidad del terreno que con los continuos movimientos telúricos producidos por la actividad sísmica del Volcán del Ruiz, hacían del complejo montañoso un frágil  terreno y una avalancha en la altura depositó una gran cantidad de piedras el año anterior a la tragedia- taponó el cauce natural del río Lagunilla – que a su vez se nutre del río azufral y forma una bella cascada que aumenta su caudal-y formó  una laguna que bautizaron como El Sirpe, fenómeno estudiado por todos los comités imaginables y sin una acción concreta para prevenir un estallido de esa represa que se volvió motivo de peregrinación para los lugareños.

LOS AVISOS

Las fumarolas del Nevado del Ruiz encendieron las alarmas  y una lluvia de «una fina arenilla» como lo describe la autora del libro Armero un luto permanente, Luz García, fueron las señales inmediatas de una tragedia que no se podía evitar y que tampoco permitió actuar ya que nadie abandona su hogar hasta que la amenza se convierte en el rugido atronador de la avalancha que se sintió con toda su fuerza en una noche de lluvia en la que la erupción del volcán arrastró lo que estaba en su paso, lo convirtó en un valle de lodo repleto de vidas y escombros, borrando Armero de la memoria y evidenciando una oración perenne que clama solidaridad, principalmente en los momentos extremos que la vida nos pone en el camino.

De esa experiencia nace la actual Unidad de Riesgo que 31 años después avanza con la accidentada  historia colombiana, la que sorpendida por nuevas reacciones de la naturaleza intenta coordinar los diversos comités de emergencia en todos los municipios colombianos. Hoy es una clara unidad de mandos y procedimientos que definen el actuar de los organismos de socorro. Su misión debe ser preventiva basada en el conocimiento y con herramientas de acción que permitan una reacción oportuna que salve vidas.

La principal forma de alertar a la comunidad actualmente sigue siendo la radio -no radio Armero sola, que hizo lo que estimaba conveniente en su momento- las amenazas de tragedias naturales se incrementan y sus efectos son impredecibles por causa del cambio climático; Por ello la UNESCO, creadora del DÍA MUNDIAL DE LA RADIO emitió un mensaje en este 2016 sobre el papel de la radio ante estas eventualidades. Pablo Gómez Barrios conversó sobre este tema con Mirta Lourenço, Jefa de la sección Desarrollo de Medios y Sociedad de la UNESCO.

NOTA

La autora ha publicado ya varios libros y participa activamente en talleres literarios y actividades de arte. Cristian Valencia, cronista samario, hizo la conexión con la Editorial que publicó la primera edición del libro, ilustrada con una foto de Felipe Caicedo, reportero gráfico de El Tiempo que hizo la imagen icónica de Armero) La edición actual se consigue en la Librería El Amanuense de Santa Marta.

Relativo
Yamid Amat en Caracol

Especial de El País de Cali

Ver especial e infografía

Multimedia a los 30 años

Tres décadas después de que una avalancha borrara del mapa a esta próspera población del Tolima y acabara con la vida de 23.080 de sus habitantes, la noche del 13 de noviembre de 1985, las heridas de la mayor tragedia natural de Colombia siguen abiertas.

Un año después de este acertado informe el Editorial del 13 de noviembre de El país de Cali habla del invierno y de la falta de previsión….

 

El documental de Discovery Channel

RADIO AMBULANTE 2017

LOS NIÑOS DE ARMERO 1

LOS NIÑOS DE ARMERO 2




4 comentarios

  1. Muy agradecida con Agenda Samaria por divulgar tan ampliamente los hechos del 13 de noviembre de 1.985, cuando fue arrasada la ciudad de Armero.
    Colombia es un país de olvidos y cualquier suceso, así sea el más trágico, es noticia hasta que ocurre otro y otro y cada uno va sepultando el anterior. La historia solamente nos queda en el corazón a quienes nos afecta. Reportajes como éste contribuyen para que la historia de Colombia, del Tolima y de Armero, no mueran. Gracias Juan José, por su aporte tan valioso.
    Luz Garcia

  2. Gracias por el post Agenda Samaria, por conmemorar la vida y la resiliencia más que la tragedia y la muerte.

    Al igual que Luz García vivo actualmente en Santa Marta, perla del caribe que nos acogió con gran cariño. Vivir lejos de nuestro querido Armero no significa que lo hayamos olvidado y dejado de querer, por el contrario, cada año a nuestra manera los armeritas manifestamos nuestro amor y orgullo de muchas maneras, esta es una de ellas. Precisamente hace un año, Claudia Patricia Méndez Cruz realizó con un grupo de colaboradores, una exposición maravillosa sobre Armero dejando plasmada en nuestra memoria la calidad, el valor y la pujanza de los hijos de la ciudad blanca de Colombia.

    Gracias Agenda Samaria por conmemorar el recuerdo de nuestras familias, la vida y a nuestro amado Armero.

  3. «Armero, un luto permanente» es una obra de obligada lectura si se quiere tener una perspectiva global de la tragedia. En el libro, se relata de manera pormenorizada no solo los hechos mismos, sino igualmente sus causas y consecuencias; de la misma manera, como pudo haberse evitado si el aparato estatal hubiese atendido los estudios que se hicieron. Particularmente, me parece que se constituye en una alerta para otras tragedias anunciadas.

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